¿Los bufones van al cielo?

Buena pregunta.

Hoy mi amigo Nando nos ha dejado huérfanos de sátira y de colmillo retorcido.

Hoy, de alguna manera, se apagó el bufón. El provocador acto de vivir y soñar en vida, que llevaba por bandera, dejó paso a la certeza y realidad más dura.

Hoy se aburrirán las clases obreras, hoy los artistas harán un minuto de silencio porque Nando cambió de estado; sólido, líquido o gaseoso; o quizá todos ellos al mismo tiempo.

Hoy mirando el cielo de urgencias, con helada brisa, paseando silencios, me preguntaba si los bufones irán al cielo.

Igual hay un cielo de bufones.

Un cielo donde la broma no pesa, donde la sátira h la ironía se besan amargamente, se abrazan con fuerza.

Un cielo donde la sinrazón y la bordería curan heridas y entrena nuestra piel fina.

Un cielo donde se mira hacia delante, con los fallos por bandera.

Un cielo donde se combate con tu propio error apretando el culo con risas.

O quizás el Cielo tiene un rincón del bufón donde Dios va a reírse de sí mismo y va a hacerse humano por un rato.

Creo que desde donde estés podrás seguir diciéndonos gilipollas a la cara al mismo tiempo que amasarás nuestro corazón… crecerá nuestro vínculo.

Esto no es una despedida, es un acto de reconocimiento de lo que pasó, lo que regalaste, lo que aprendí y lo que me provocaste.

Mi Clown nació y despertó con vosotros, Gracias por todo. Reconozco tu lucha y me postro ante ti. Tu cuerpo se queda atrás para convertirse en parte de Eywa.

Si habrá un cielo de bufones, no lo sabemos pero, ábrenos el camino.

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